19 feb. 2013


Paolo Di Canio recoge sus cosas en Swindon, ciudad ferroviaria, y con una mueca resignada se despide de County Ground y de algunos gordos que lo observan quietos desde una esquina. Quién sabe qué palabras antiguas recorrerán su cerebro atolondrado, qué canciones de la Balistreri guiándolo a su próximo destino. Upton Park? Sueña despierto, pero su ex-novia remolonea sobre la cama con el teléfono descolgado, así que pasa de todo y decide descansar unos meses en el Quarticciolo, rodeado de su gente. "Antes me dejaré caer por Londres, iré hasta el Di Canio Lounge, llamaré a Redknapp... Allardyce es un soplapollas, pero los mantiene en mitad de tabla. Mierda." El ceño del que fuera Gran Agitador de Serpientes se frunce, pero todo él parece lucir tranquilo, mientras cierra el maletero.

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